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En nuestro primer artículo repasamos una serie de películas y documentales en los que el fascinante mundo de la repostería y los profesionales de este noble arte ocupaban un papel protagonista. Pero las referencias a los pasteles, dulces o maestros reposteros no solo se han convertido en una constante en productos audiovisuales. La repostería y la gastronomía en general siempre han sido también un buen material literario. La japonesa Banana Yoshimoto, con permiso del eterno aspirante al Nobel Haruki Murakami una de las principales figuras de la literatura japonesa contemporánea, es un buen ejemplo. Desde sus inicios, en sus obras hay constantes referencias a la comida. Sin ir más lejos, su primera novela y la que le dio fama mundial se llama precisamente “Kitchen” (cocina en inglés), que ha sido hasta dos veces adaptada al celuloide. “Como escritora siento que, en una escena en la que han de comer, los personajes pierden el estado de extrema tensión, se relajan y adquieren el toque humano. Considero que es muy importante describir ese momento y atrapar su humanidad”, explicaba en una entrevista a El País hace algunos años.

Yoshimoto es responsable de citas sobre repostería que han alcanzado la categoría de célebres. “Creo que los postres son como sueños que hacen felices a las personas” es, quizá, una de las más famosas. Otras compañeras de profesión como Camilla Läckber, la más exitosa representante de la novela negra sueca, también han caído en la “tentación” de escribir sobre la versión más dulce de la gastronomía. “Los nietos son el postre de la vida” dice el protagonista de uno de sus libros: Las Huellas Imborrables.

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