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Historia

Historia - Confiteria Blanco

El fundador de esta saga familiar fue Ángel Blanco que, por diversas circunstancias, se marchó a vivir a Vitoria. Allí, junto a los jesuitas, aprendió los rudimentos de cómo elaborar un excelente hojaldre.

En 1898 se establece por su cuenta, adquiriendo gran renombre en su especialidad "El Hojaldre".

Fue un auténtico innovador creando las tradicionales Polkas y las llamadas Torrijas (de hojaldre), como se relata en el libro "Maestros Artesanos Reposteros. Una Dulce Alianza" de Nieves Bolado y Julio Ruiz de Salazar.

"… fue un auténtico maestro. Creó, entre otras, la Polka que ha dado fama, popularidad y seña a Torrelavega. No hay ninguna duda de que fue su creador porque, entre otras cuestiones, en una carta a su amigo de juventud y colega, el vitoriano Pedro García, le hablaba de su idea de crear algo nuevo y original, un hojaldre al que, finalmente pondría el mismo nombre del que entonces era un baile de salón muy en boga y al que ambos amigos, al parecer, eran buenos aficionados: la polka"

"… en la creación de las torrijas tuvo que ver la casualidad. En el obrador de Ángel Blanco se disponían en bancos de madera, diversos recipientes conteniendo almíbar y yemas blandas; un oficial pasó por encima de dichos bancos y se le cayó, en el recipiente del almíbar, un trozo de hojaldre que quedó así empapado…"

Paralelamente, Ángel Blanco se especializó en la elaboración de chocolates “a brazo” que los clientes podían ver cómo se hacían desde el despacho de venta. Comercializó la marca Chocolates Ángel Blanco.

Tras su muerte, la primitiva Confitería pasa a manos de su ahijado y sobrino, Juan A. González Blanco “Lin” quien continuará con el negocio iniciado por su tío.

"Lin" González Blanco siguió la tradición repostera que aprendió de su tío: el hojaldre; producto que siempre trabajó impecablemente usando como único secreto ingredientes de la más alta calidad: mantequilla de la mejor y más pura y las más selectas harinas de Castilla. Excelente repostero, no se quedó sólo con las especialidades que aprendió con su tío sino que ahondó en la elaboración de bizcochos e introdujo con el tiempo las tartas Saint Honoré y San Marcos, entre otras, sin olvidar los bombones en cuya elaboración nuestra firma es experta.

Como aportación especial a su nueva confitería, González Blanco quiso que el obrador estuviera abierto a la vista de los clientes y que éstos contemplaran cómo se trabajaba en su casa. No sólo producía para atender a sus numerosos clientes sino que, también hacía encargos para otras confiterías.

En la actualidad la Confitería pertenece a su hijo Juan A. González Blanco, confitero desde los 16 años que junto con su oficial de gran experiencia y prestigio, José Julián Argumosa, siguen trabajando con esmero el hojaldre en todas sus formas, las tartas nupciales, la bombonería y todas las especialidades de la confitería local.